Bienvenida o bienvenido a mi blog.

Mi deseo es crear un espacio donde poder transmitir mi amor por las esencias florales, base de mi trabajo en terapia y compartir algo que en realidad se ha convertido en mi forma de ver y sentir la vida.

Quiero compartir mis experiencias, conclusiones y reflexiones del día a día.
Me encantaría que si te apetece, aportes todo aquello que te parezca interesante, que debatas, que preguntes, que cuestiones, que juntos podamos seguir creando un espacio vivo, que las esencias florales y el legado que el Dr. Bach nos regaló, siga expandiéndose y cada vez llegue a más personas. Que cada vez seamos más quienes nos beneficiemos de la magia de las flores, que vayamos más allá de la simple toma de remedios florales y seamos capaces de comprender e integrar en nosotros que somos energía, que somos parte de la naturaleza, que sencillamente SOMOS, SOMOS, SOMOS.

Que en nosotros está la magia del cambio. Que somos los únicos responsables de lo que nos da la vida. Que tenemos poder. Que tenemos los recursos necesarios para conectar con nosotros mismos.

Podemos crear, podemos compartir, podemos sentir, podemos amar.
Podemos quedarnos donde estamos y hacerlo conscientemente.
Podemos decidir no hacer nada. Podemos decidir no decidir.

También podemos volar

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21 de mayo de 2011

La autocompasión en Heather







Si vamos un poco más allá de la verborrea exterior de este estado emocional y atendemos a otra de sus características, el autocentramiento, hay veces que podemos encontrarnos un heather más silencioso y que sin embargo, es incapaz de salir de un estado deprimido, de su propio mundo interior y de sus problemas cotidianos.

¿Te ha sucedido alguna vez que al encontrarte mal, triste, preocupado, sola, y sabiendo qué puedes activar para salir de ese estado, no has hecho nada para ello? ¿Te ha pasado en alguno de esos momentos, que aun siendo consciente, pones esa canción o esa música que todavía más hace que te sientas peor, que alimenta la pena por tí mismo y los pensamientos autocompasivos?

21 de julio de 2010

La soledad de Chicory


Aunque Chicory no pertenezca al grupo de la Soledad, en el fondo, esta existe como carencia afectiva.
Tras la búsqueda de afecto, de atención, de incondicionalidad y exclusividad de alguien muy chicory, existe el vacío, la soledad como sensación de falta de amor, de correspondencia.
A la hora de demandar atención, por ejemplo, podemos confundirnos con la actitud característica de un heather. Sin embargo, la diferencia entre estos dos estados es que un heather no es selectivo en su demanda.
Un Heather cuenta, sus pesares, sus problemas, y le da lo mismo quien sea su interlocutor, la cuestión es no sentirse en soledad.
Desde Chicory, la intención de su discurso es diferente. Primero, es selectiva, busca la atención y el apego de alguien en concreto. Busca compasión, desdel a posición de víctima. Desde Chicory hay manipulación, muy sutil a veces.

Puede despistarnos otras veces la impaciencia. Impaciencia en la demanda. Y podemos de nuevo observar la intención.
En un Impatiens no hay manipulación. Hay deseo de resultados rápidos, aceleración. Y la opción de ir por su cuenta porque el resto no va al ritmo impuesto.
En Chicory el matiz es la exigencia, directa o velada, de una respuesta, de un gesto, de una conducta y la posterior demanda de razones por las cuales no se le ha dado lo que ha pedido.

Desde dónde y /o para qué. La intención positiva de sus conductas.
Los matices, el trasfondo, nos pueden poner sobre la pista de la esencia que necesitamos.

5 de mayo de 2010

Almendro


Esta esencia, según Andreas Korte:
" Nos ayuda a descubrir el significado de cada etapa de la vida y, de este modo, a desarrollar nuestro ser. Nos permite reconocer la relatividad de las cosas y a aceptar el carácter efímero de la materia. Para aquellas personas que temen el paso de los años,en conflicto con las señales del paso del tiempo y resistentes al cambio corporal. Para incondicionales de las dietas de adelgazamiento, cirugías y sobreesfuerzos por mantenerse joven."

A mí, me llega a un nivel más profundo,detrás de la necesidad de mantenerse joven a toda costa, la inseguridad afectiva, la sensación de no sentirse amado, la soledad...
Esta esencia floral, me lleva a Heather, a la búsqueda de la felicidad fuera de uno mismo, en el intento desesperado de recibir atención y afecto, la búsqueda no selectiva de cualquiera que le escuche y endulce los oídos.
La soledad tiene muchas caras, la carencia afectiva, el vacío, el no amarse hasta el extremo de traicionarse a uno mismo.
El desprecio hacia el envejecimiento del cuerpo, y relativizar la valía como persona en la imagen corporal, sin tener en cuenta los valores personales, los méritos propios.

Y la soledad, de nuevo, la parte más histriónica de un heather desesperado por ser escuchado, sin juicios, me conecta con la tristeza, en un mundo cada vez más individualista, donde nos convencemos de que no necesitamos al otro por un lado, no vaya a ser que me vuelvan a hacer daño si me muestro tal y como soy, y por otro, como seres sociales que somos, con necesidad de ser amados, atendidos, acompañados.

Para eso, necesitamos dar de nosotros mismos, comprometernos con el otro, con los amigos, con los amantes, con quienes cruzamos la mirada, con quienes nos rodean. Necesitamos quitarnos las máscaras de todo aquello que creemos que somos, confiar en el otro, arriesgarnos, compartir.

Dejar a un lado nuestra parte Willow, la de los resentimientos, la de la envidia por lo que los otros tienen y yo no tengo o dejé de tener. Disfrutar del presente, de los pequeños momentos, de un baño, de un paseo, de una charla donde escuchar y ser escuchados. Podemos cuidar al otro, hacerle sentir con o sin palabras, que al margen de cualquier cosa, estamos, aún en la distancia.

Podemos comprometernos con el amor, día a día, lo que nos llena, nos aporta paz, disfrutar del amor porque sentimos amor, al margen de recibirlo de vuelta o no.

Y amarnos a nosotros mismos, con lo que somos, sombras y luces, sin juicios, podemos ser seres de luz, y compartir lo grande que hay en cada uno de nosotros con el resto del mundo.

Podemos. Podemos.

12 de abril de 2010

Sorgo, sistema de Saint Germain, Brasil


En palabras de su elaboradora, Neide Margonari:

“Siento un vacío interno y una profunda carencia afectiva”.
Trabaja el perdón. Para los que cargan un profundo sentimiento de carencia afectiva y de vacío interno.

Sienten mucha dificultad en convivir con su pareja y también de convivir en grupo, por cargar el sentimiento de la separación, que es una sensación de no pertenecer a ningún grupo, ya sea este familiar, de trabajo o social. El floral Sorgo entrega a las almas las energías: de la integración, de la asociación, de la entrega y de la confianza."

Este floral está indicado para los niños que están iniciando sus actividades grupales (escuela, club, deportes, etc.).

El Sorgo puede ser usado también en forma de spray en las reuniones para armonizar y dirigir la energía del grupo hacia su propósito esencial.

Me parece una esencia interesante para combinar con las flores del Grupo de la Soledad de Bach, Water Violet, Heather e impatiens, dónde también existe la sensación de no pertenencia a un grupo, el sentirse diferente. Desde Water Violet, la soledad es buscada porque el grupo y los otros no tienen nada nuevo que aportar y se retrae en sí mismo; en Heather, el temor a la soledad hace que se centren en sí mismos, sean egocéntricos y locuaces, lo cual les lleva a reclamar constantemente la atención y provocan justamente lo contrario, que el resto les evite; Y desde Impatiens, la sensación de soledad y de no adaptación al grupo se da desde la rapidez, desde la necesidad de trabajar o actuar sólos y a su propio ritmo, son críticos con el ritmo de los otros e irritables por ese mismo motivo.

Añadir Sorgo a la mezcla floral, aporta el sentimiento de integración, el perdón, la seguridad de que todos y cada uno de nosotros tenemos cosas para aportar y que también podemos aprender de los otros.

Creo que es interesante matizar entre estar sólo y sentirse sólo. Muchas veces disfrutamos estando sólos, en soledad, con nosotros mismos, sabiendo y sintiéndonos queridos, seguros del afecto de los otros. En esa soledad, crecemos, conectamos con nuestras necesidades, estamos en paz.

Sentirnos sólos es otra cosa, es dudar de que nos aprecian o nos quieren, sentimos tristeza, angustia y vacío interno porque no podemos compartir nuestros temores. Desde aquí, podemos buscar desesperadamente el contacto con otros, relaciones de amistad o de pareja desde la carencia más que desde el compartir, relaciones en desequilibrio dónde tendemos a olvidarnos de nuestras necesidades en pos de mantener a toda costa a alguien a nuestro lado.

Como siempre, el mirarnos hacia adentro, el silencio interior, la conexión en soledad, que muchas veces tanto nos asusta, es imprescindible para poder escucharnos y crecer.