
Cuando una persona acude a terapia quiere cambiar algo en su vida. Algo que le produce dolor, incomodidad, desasosiego.
Viene buscando soluciones.
Viene después de pensárselo mucho, con miedo a lo que pueda salir, miedo a lo desconocido, miedo al cambio.
Como seres humanos y por muy doloroso que sea lo que nos suceda, estamos más cómodos en lo conocido, en el confort de lo cotidiano, hay en nosotros una potente resistencia al cambio.
Además, de forma consciente o inconsciente, ese estado emocional, por muy caras que nos salgan las consecuencias, nos aporta un beneficio que nos empuja a mantenernos en él.
Desde los axiomas de la programación neurolingüística (PNL), hablamos de que "detrás de todo lo que hacemos hay una intención positiva".
Como terapeutas, este axioma toma una vital importancia.
Investigar sobre cuál es esa intención positiva, nos aporta información de la persona que acude a nosotros con ganas de sanarse y de las soluciones intentadas y fracasadas hasta ese momento.
¿Para qué mantiene esas conductas, esos pensamientos? ¿qué beneficios le reporta esa emoción?
Por otro lado, nos ayuda a elegir las palabras de devolución más adecuadas tras la entrevista.
¿Cómo devolvemos a una persona que está en Chicory, que siente que los demás no le aman como ella les ama, que siente que su actitud es generosa, incondicional, que es esa misma actitud la que le genera dolor y sensación de abandono?
¿Cómo le devolvemos a alguien en Rock Water, que lo que puede ayudarle a resolver su malestar es el ser menos exigente consigo mismo, menos "perfecto", cuando para él eso es una virtud y en el fondo le reporta seguridad?
Trabajar y observar la intención positiva de todo esto, es una herramienta útil para devolver desde fuera el efecto que las esencias pueden producir, sin "cambiar a la persona", potenciando esas partes positivas que cada uno tiene dentro de sí y tomando conciencia de para qué se mantiene una actitud que tiene tan alto coste.
Viene buscando soluciones.
Viene después de pensárselo mucho, con miedo a lo que pueda salir, miedo a lo desconocido, miedo al cambio.
Como seres humanos y por muy doloroso que sea lo que nos suceda, estamos más cómodos en lo conocido, en el confort de lo cotidiano, hay en nosotros una potente resistencia al cambio.
Además, de forma consciente o inconsciente, ese estado emocional, por muy caras que nos salgan las consecuencias, nos aporta un beneficio que nos empuja a mantenernos en él.
Desde los axiomas de la programación neurolingüística (PNL), hablamos de que "detrás de todo lo que hacemos hay una intención positiva".
Como terapeutas, este axioma toma una vital importancia.
Investigar sobre cuál es esa intención positiva, nos aporta información de la persona que acude a nosotros con ganas de sanarse y de las soluciones intentadas y fracasadas hasta ese momento.
¿Para qué mantiene esas conductas, esos pensamientos? ¿qué beneficios le reporta esa emoción?
Por otro lado, nos ayuda a elegir las palabras de devolución más adecuadas tras la entrevista.
¿Cómo devolvemos a una persona que está en Chicory, que siente que los demás no le aman como ella les ama, que siente que su actitud es generosa, incondicional, que es esa misma actitud la que le genera dolor y sensación de abandono?
¿Cómo le devolvemos a alguien en Rock Water, que lo que puede ayudarle a resolver su malestar es el ser menos exigente consigo mismo, menos "perfecto", cuando para él eso es una virtud y en el fondo le reporta seguridad?
Trabajar y observar la intención positiva de todo esto, es una herramienta útil para devolver desde fuera el efecto que las esencias pueden producir, sin "cambiar a la persona", potenciando esas partes positivas que cada uno tiene dentro de sí y tomando conciencia de para qué se mantiene una actitud que tiene tan alto coste.


