Bienvenida o bienvenido a mi blog.

Mi deseo es crear un espacio donde poder transmitir mi amor por las esencias florales, base de mi trabajo en terapia y compartir algo que en realidad se ha convertido en mi forma de ver y sentir la vida.

Quiero compartir mis experiencias, conclusiones y reflexiones del día a día.
Me encantaría que si te apetece, aportes todo aquello que te parezca interesante, que debatas, que preguntes, que cuestiones, que juntos podamos seguir creando un espacio vivo, que las esencias florales y el legado que el Dr. Bach nos regaló, siga expandiéndose y cada vez llegue a más personas. Que cada vez seamos más quienes nos beneficiemos de la magia de las flores, que vayamos más allá de la simple toma de remedios florales y seamos capaces de comprender e integrar en nosotros que somos energía, que somos parte de la naturaleza, que sencillamente SOMOS, SOMOS, SOMOS.

Que en nosotros está la magia del cambio. Que somos los únicos responsables de lo que nos da la vida. Que tenemos poder. Que tenemos los recursos necesarios para conectar con nosotros mismos.

Podemos crear, podemos compartir, podemos sentir, podemos amar.
Podemos quedarnos donde estamos y hacerlo conscientemente.
Podemos decidir no hacer nada. Podemos decidir no decidir.

También podemos volar

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22 de junio de 2010

Intención positiva y resistencia al cambio.


Cuando una persona acude a terapia quiere cambiar algo en su vida. Algo que le produce dolor, incomodidad, desasosiego.

Viene buscando soluciones.

Viene después de pensárselo mucho, con miedo a lo que pueda salir, miedo a lo desconocido, miedo al cambio.
Como seres humanos y por muy doloroso que sea lo que nos suceda, estamos más cómodos en lo conocido, en el confort de lo cotidiano, hay en nosotros una potente resistencia al cambio.

Además, de forma consciente o inconsciente, ese estado emocional, por muy caras que nos salgan las consecuencias, nos aporta un beneficio que nos empuja a mantenernos en él.

Desde los axiomas de la programación neurolingüística (PNL), hablamos de que "detrás de todo lo que hacemos hay una intención positiva".

Como terapeutas, este axioma toma una vital importancia.
Investigar sobre cuál es esa intención positiva, nos aporta información de la persona que acude a nosotros con ganas de sanarse y de las soluciones intentadas y fracasadas hasta ese momento.

¿Para qué mantiene esas conductas, esos pensamientos? ¿qué beneficios le reporta esa emoción?

Por otro lado, nos ayuda a elegir las palabras de devolución más adecuadas tras la entrevista.
¿Cómo devolvemos a una persona que está en Chicory, que siente que los demás no le aman como ella les ama, que siente que su actitud es generosa, incondicional, que es esa misma actitud la que le genera dolor y sensación de abandono?
¿Cómo le devolvemos a alguien en Rock Water, que lo que puede ayudarle a resolver su malestar es el ser menos exigente consigo mismo, menos "perfecto", cuando para él eso es una virtud y en el fondo le reporta seguridad?

Trabajar y observar la intención positiva de todo esto, es una herramienta útil para devolver desde fuera el efecto que las esencias pueden producir, sin "cambiar a la persona", potenciando esas partes positivas que cada uno tiene dentro de sí y tomando conciencia de para qué se mantiene una actitud que tiene tan alto coste.

21 de junio de 2010

De la sugestionabilidad y el efecto de las esencias

Cuando entramos en contacto, por primera vez, con las esencias, normalmente no estamos acostumbrados a los efectos sutiles que aportan.
Expectantes, estamos abiertos y atentos con todos nuestros canales conocidos y cotidianos y podemos sentirnos decepcionados porque no sentimos ... nada.

Tenemos nuestra atención puesta en lo evidente, en lo que vemos, oímos, olemos. En lo palpable. Muchas veces, nos sentimos mejor sin saber explicar muy bien cómo y por qué.

Podemos darnos cuenta de que, pensamientos que estaban día y noche rondando en nuestra cabeza, de repente, no están.

Que el nudo de angustia, ha desaparecido.

Sentimos que ese peso indefinible que cargábamos a nuestra espalda y nos encorvaba es un poco más ligero.

Empezamos con las dudas, ¿serán las flores? ¿será que estoy predispuesta a sentir los cambios?

Poco a poco, y después de estar tomando esencias durante un tiempo, empezamos a ser más sensibles a sus efectos. Los vamos reconociendo. Su sutileza. Su amoroso acompañamiento. Su certeza.

Empezamos a ser conscientes de la luz que las flores nos dan, de que empezamos a ver nuevas perspectivas, nuevas opciones que antes estaban ahí y no veíamos.

Hay también, personas con una sensibilidad especial. Que llegan hasta las flores con un camino personal ya recorrido que les hace estar abiertos con todos los canales, los evidentes y los sutiles.
Cuando alguien toma esencias y siente la conexión, consigo mismo, con las flores, con la grandeza en la pequeñez, cuando tengo la oportunidad de acompañar desde ahí, desde el disfrute, desde la alegría, se me ensancha el corazón.

Hay infinitas formas de llegar a las flores. Una por cada persona. Una por cada momento.

Podemos llegar hasta las flores desde la cabeza, desde el razonamiento. Y estará bien.

Y podemos también vivir, sentir, bucear desde el encantamiento, desde el descubrimiento en uno mismo de la magia de las flores y desde el descubrimiento de uno mismo a través de ellas.

Dejémonos mecer, dejémonos llevar por la sorpresa, por la alegría.

Por la magia.

4 de junio de 2010

Las esencias como proceso


Desde que nacemos, incluso antes del nacimiento, nuestro cuerpo se mueve, por fuera y por dentro, siente, se expresa. Hay una consciencia biológica, innata, con mecanismos que nos permiten sobrevivir. Somos seres instintivos, flexibles, llenos de oportunidades, de posibilidades, de vida y vacíos de barreras intelectuales.
Nuesto cuerpo se mueve, pide, consigue, vuelve a pedir, siente, hace, siempre hace. Y lo hace a través de gestos, movimientos, llanto, respiración, miradas...
Y comenzamos a recibir de nuesto entorno negativas a sus demandas, a lo que pedimos, a lo que necesitamos, atención, contacto, y no lo entendemos porque todavía no entendemos de razonamientos, argumentos, moral, creencias y juicios.
Y cuando queremos algo y no lo conseguimos, nos duele y el dolor no nos gusta. Y lo evitamos.

Vamos reprimiendo impulsos, deseos y conductas que quedan reflejadas en nuestro cuerpo, en nuestra fisionomía.

Y vamos añadiendo capas a lo que somos y nos vamos perdiendo, y desconectando de lo que queremos, convenciéndonos de que lo que sentimos, pensamos y hacemos es lo que realmente nos define como individuos.
Aprendemos e interiorizamos patrones que repetimos continuamente para conseguir lo que queremos. Movimientos y soluciones intentadas que nos frustran porque están muy lejos de nuestros verdaderos deseos y necesidades.
A lo largo de nuestra vida, esta nos pone delante, nuevas oportunidades, una y otra vez, en forma de enfrentamientos, conflictos, decisiones difíciles, para aprender, cerrar ciclos completos y mientras no cerremos esos ciclos, vamos a repetirlos una y otra vez en nuestras relaciones, en el trabajo, en la salud, etc.

Desde una mirada floral, desde ese núcleo de necesidades personales que nos define a cada uno más profundamente, vamos ramificando, añadiendo creencias limitantes que nos ayudan a evitar el dolor de la pérdida, del vacío, de la carencia, para evitar el dolor y adaptarnos y sobrevivir de la manera más placentera posible.

Con las esencias podemos ir profundizando poco a poco entre todas esas capas más superficiales para llegar al núcleo, al origen, al tronco del cuál nacen las ramas en forma de creencias y trabajar ahí, y comenzar de nuevo a edificar con nuevos cimientos,con los nuestros, los propios.
Asumiendo nuestras necesidades y nuestras carencias más primigenias. Reconociendo la intención positiva de estar y mantenernos en determinado estado emocional o flor.

Curar, sanar, cerrar heridas profundas del Alma. Aprender a pedir, a saltar a pesar del miedo.
Hacer, conocer y crear.
Atrevernos con nuestra sombra. Bajar a veces a las oscuras catacumbas. Y desde ahí, empezar a ver luz al final del túnel.