Bienvenida o bienvenido a mi blog.

Mi deseo es crear un espacio donde poder transmitir mi amor por las esencias florales, base de mi trabajo en terapia y compartir algo que en realidad se ha convertido en mi forma de ver y sentir la vida.

Quiero compartir mis experiencias, conclusiones y reflexiones del día a día.
Me encantaría que si te apetece, aportes todo aquello que te parezca interesante, que debatas, que preguntes, que cuestiones, que juntos podamos seguir creando un espacio vivo, que las esencias florales y el legado que el Dr. Bach nos regaló, siga expandiéndose y cada vez llegue a más personas. Que cada vez seamos más quienes nos beneficiemos de la magia de las flores, que vayamos más allá de la simple toma de remedios florales y seamos capaces de comprender e integrar en nosotros que somos energía, que somos parte de la naturaleza, que sencillamente SOMOS, SOMOS, SOMOS.

Que en nosotros está la magia del cambio. Que somos los únicos responsables de lo que nos da la vida. Que tenemos poder. Que tenemos los recursos necesarios para conectar con nosotros mismos.

Podemos crear, podemos compartir, podemos sentir, podemos amar.
Podemos quedarnos donde estamos y hacerlo conscientemente.
Podemos decidir no hacer nada. Podemos decidir no decidir.

También podemos volar

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20 de febrero de 2013

En estos tiempos que corren... Penstemon

   En estos tiempos que corren, donde cada día nos levantamos con noticias desesperanzadas, con noticias de desahucios, cierres de empresas, recortes....
   En muchos casos, las personas nos estamos enfrentando una y otra vez a situaciones extremas, donde no hay salida aparente, donde no hay recursos, donde la desesperación y la angustia campan a sus anchas.
En estos momentos, donde hay cosas que no dependen de uno y lo que se necesita es "aguantar el chaparrón", nos puede ayudar, acompañar y sostener esta esencia de California, Penstemon. Esta flor crece en lugares inhóspitos, rocosos, donde apenas hay terreno fértil, lugares fríos...
Para situaciones en las que no me queda otra que encarar la vida, indefenso, donde lo que toca es aguantar, estar...
 
Esta esencia es muy sostenedora, nos aporta sostén en un momento de gran debilidad. Cuando nos hemos ido al paro, o no podemos hacer frente a los pagos, cuando toca esperar a que otros decidan sin poder actuar ni acelerar las cosas.
Sostén. Aguante. Fuerza.
Podemos acompañarla con Sweet Chestnut, para la angustia, la desesperación, con Star of Bethelem, para el trauma, la ruptura, el shock.
Y esperar a que pase la tormenta y llegue la calma.

La calma.
 
 

23 de enero de 2013

Estrés post- parto


Marta acude a consulta muy alterada emocionalmente. Hace 4 meses tuvo a su hijo, Pablo, y físicamente está muy nerviosa, habla muy rápido y muy enfadada, crispada. Me cuenta que lleva muy mal la crianza, está enfadada con el mundo y dice que se pasa mucho, sobretodo con su pareja a quien ataca consciente de que le está haciendo mucho daño. A lo largo de la sesión me va comentando que, tuvo un buen embarazo y que fue al parto sin mucho miedo. Sin embargo, durante el mismo, entró en estado de pánico, pasó muchísimo miedo y pensó incluso que podía morirse. Cuando le colocaron a su bebé sobre su pecho, dice que no sintió nada de lo que le habían dicho que iba a sentir, estaba agotada física y emocionalmente. A partir de ahí, la vuelta a casa, fue un caos, y dentro de ella hay muchas emociones encontradas, de amor-odio que hace que se sienta culpable. Sensación de no ser capaz de hacerlo bien como madre, enfado con su pareja, con la vida, con su hijo.
Por otro lado, está desbordada por la preocupación por su hijo, tiene miedo a que le suceda algo, y a la vez miedo a no saber qué hacer.
Dice que siente que la maternidad le queda grande, que si lo llega a saber no hubiera tenido hijos y se siente muy angustiada.
Como devolución, le explico que el parto ella lo ha vivido como un trauma que no ha empezado a elaborar y que toda la distorsión y todas las emociones que tiene como una olla a presión son consecuencia de esa situación de shock.
Le preparo una fórmula con las siguientes flores:
STAR OF BETHELEM, para el trauma y el shock que supuso el parto para ella. Para restaurarla emocionalmente.
SWEET CHESTNUT, para reducir la enorme angustia que toda esta situación le genera.
WALNUT, para el cambio que supone la maternidad, tanto a nivel corporal como físico, mental, cambio en la reorganización familiar, etc.
RED CHESTNUT, para el exceso de preocupación que siente por su hijo.
ELM, por el estrés, por el desbordamiento a todos los niveles que hace, entre otras cosas que crea que no es capaz de hacerlo bien como madre. Esta sensación está distorsionada, ella durante el embarazo no pensaba que no iba a ser capaz.
CHICORY, Sobretodo observo esta actitud con su pareja, a la que continuamente le achaca que no hace nada, y lo que hace lo hace mal. Siente que ella está dándolo todo y no recibe apoyo por su parte. También hay una parte inconsciente de chicory con su hijo, con un fuerte sentimiento de estar dando mucho y el niño no responde a sus expectativas.
HOLLY, está rabiosa, con mucha ira, está físicamente acalorada y se la añado a la fórmula porque ahora mismo no es capaz de ver y sentir el amor que siente por su hijo porque está enfadada.
PINE, todas estas emociones encontradas de amor- odio, de incapacidad de dar amor, de enfadarse con su hijo, hace que se sienta culpable.
 
Quedamos en vernos en 15 días para ver si el nivel de estrés, angustia y shock se han reducido, pero me llama a los 5 días para decirme que el cambio ha sido increible, se siente otra, mucho más aliviada, más tranquila y confiada. Su actitud con su pareja ha mejorado muchísimo y acepta la experiencia del parto.
 
 
 

12 de septiembre de 2012

Escolarización y autoexigencia en un niño de 6 años


     Hoy os presento el caso de un niño de 6 años, Ander, por un lado quiero compartir mi experiencia y por otro, quiero crear un punto de reflexión respecto al modelo educativo más generalizado y el efecto que este produce en nuestros hijos e hijas. La madre de Ander me cuenta que su hijo, este curso ha comenzado 1º de primaria, está nervioso, intranquilo y que le dice cosas como "no sé si soy capaz de hacer, esto, hacer lo otro...", le preocupa mucho llegar tarde, no llevar el almuerzo "que toca llevar", etc., con una franca y preciosa capacidad de expresar lo que le sucede y lo que siente.
      Ella me comenta que Ander es un niño muy autoexigente y perfeccionista. A su alrededor, se vive este nuevo ciclo escolar como algo diferente ya, sin juegos, con más normas, con deberes y él no se siente capaz de hacer todo esto bien.
Asi que le propongo las siguientes flores:
WALNUT: Para la adaptación al cambio que supone saltar de ciclo, de preescolar, del juego, de  normas más flexibles a primaria, donde la colocación de los pupitres ya nos insta a "trabajar", normas más rigidas y enfocadas al aprendizaje más reglado.
ROCK WATER: Para la autoexigencia, el perfeccionismo, la rigidez.
OAK: Para la sensación de "deber", de obligatoridad y responsabilidad.
LARCH: Para la sensación de no ser capaz de hacer las cosas, y la observación comparativa de cómo lo hacen los demás niños.
SWEET CHESNUT: Para aliviar el estado de angustia diario que le provoca esa autoexigencia y ese deber.
 
    Este caso de Ander, me lleva a la reflexión.
    Con 6 años está abrumado por el deber, por el cambio, por la rigidez de las nuevas normas.
    Es evidente que cada caso es un mundo y cada persona somos diferentes y nuestra tendencia a una actitud u otra, muchas veces marca la diferencia. Hay momentos o circunstancias por las que, aun deseando un formato diferente de educación, eso no es posible, pero sí que lo es el hecho de que como personas y como sociedad, potenciemos en los niños y niñas la creatividad antes que el cumplimiento de normas rígidas, el disfrute de aprender antes que la angustia por no sentirse capaces de hacerlo bien.
    A mi alrededor continuamente escucho comentarios dirigidos a niños y niñas como " ya en primero, eh, ahora ya tienes que estudiar fuerte y hacer las tareas, ya no es solo jugar y jugar". De pronto, abrimos una brecha entre aprender y maravillarse aprendiendo y hacerlo con el juego. De pronto, es meter el aprendizaje con esfuerzo, sudor y lágrimas, y separar lo que aprendemos de su aplicación en nuestra vida cotidiana.
    Enseñemos a nuestras hijas y a nuestros hijos a disfrutar con el aprendizaje, con el descubrimiento, con la maravillosa sensación de ser cada vez más autónomos.
    Intentemos que vayan a la escuela ilusionados, sin miedos y sin angustia, y permitamos que florezca su creatividad para que nosotros, también,como adultos nos beneficiemos de las infinitas posibilidades de crecer.