Bienvenida o bienvenido a mi blog.

Mi deseo es crear un espacio donde poder transmitir mi amor por las esencias florales, base de mi trabajo en terapia y compartir algo que en realidad se ha convertido en mi forma de ver y sentir la vida.

Quiero compartir mis experiencias, conclusiones y reflexiones del día a día.
Me encantaría que si te apetece, aportes todo aquello que te parezca interesante, que debatas, que preguntes, que cuestiones, que juntos podamos seguir creando un espacio vivo, que las esencias florales y el legado que el Dr. Bach nos regaló, siga expandiéndose y cada vez llegue a más personas. Que cada vez seamos más quienes nos beneficiemos de la magia de las flores, que vayamos más allá de la simple toma de remedios florales y seamos capaces de comprender e integrar en nosotros que somos energía, que somos parte de la naturaleza, que sencillamente SOMOS, SOMOS, SOMOS.

Que en nosotros está la magia del cambio. Que somos los únicos responsables de lo que nos da la vida. Que tenemos poder. Que tenemos los recursos necesarios para conectar con nosotros mismos.

Podemos crear, podemos compartir, podemos sentir, podemos amar.
Podemos quedarnos donde estamos y hacerlo conscientemente.
Podemos decidir no hacer nada. Podemos decidir no decidir.

También podemos volar

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12 de septiembre de 2012

Escolarización y autoexigencia en un niño de 6 años


     Hoy os presento el caso de un niño de 6 años, Ander, por un lado quiero compartir mi experiencia y por otro, quiero crear un punto de reflexión respecto al modelo educativo más generalizado y el efecto que este produce en nuestros hijos e hijas. La madre de Ander me cuenta que su hijo, este curso ha comenzado 1º de primaria, está nervioso, intranquilo y que le dice cosas como "no sé si soy capaz de hacer, esto, hacer lo otro...", le preocupa mucho llegar tarde, no llevar el almuerzo "que toca llevar", etc., con una franca y preciosa capacidad de expresar lo que le sucede y lo que siente.
      Ella me comenta que Ander es un niño muy autoexigente y perfeccionista. A su alrededor, se vive este nuevo ciclo escolar como algo diferente ya, sin juegos, con más normas, con deberes y él no se siente capaz de hacer todo esto bien.
Asi que le propongo las siguientes flores:
WALNUT: Para la adaptación al cambio que supone saltar de ciclo, de preescolar, del juego, de  normas más flexibles a primaria, donde la colocación de los pupitres ya nos insta a "trabajar", normas más rigidas y enfocadas al aprendizaje más reglado.
ROCK WATER: Para la autoexigencia, el perfeccionismo, la rigidez.
OAK: Para la sensación de "deber", de obligatoridad y responsabilidad.
LARCH: Para la sensación de no ser capaz de hacer las cosas, y la observación comparativa de cómo lo hacen los demás niños.
SWEET CHESNUT: Para aliviar el estado de angustia diario que le provoca esa autoexigencia y ese deber.
 
    Este caso de Ander, me lleva a la reflexión.
    Con 6 años está abrumado por el deber, por el cambio, por la rigidez de las nuevas normas.
    Es evidente que cada caso es un mundo y cada persona somos diferentes y nuestra tendencia a una actitud u otra, muchas veces marca la diferencia. Hay momentos o circunstancias por las que, aun deseando un formato diferente de educación, eso no es posible, pero sí que lo es el hecho de que como personas y como sociedad, potenciemos en los niños y niñas la creatividad antes que el cumplimiento de normas rígidas, el disfrute de aprender antes que la angustia por no sentirse capaces de hacerlo bien.
    A mi alrededor continuamente escucho comentarios dirigidos a niños y niñas como " ya en primero, eh, ahora ya tienes que estudiar fuerte y hacer las tareas, ya no es solo jugar y jugar". De pronto, abrimos una brecha entre aprender y maravillarse aprendiendo y hacerlo con el juego. De pronto, es meter el aprendizaje con esfuerzo, sudor y lágrimas, y separar lo que aprendemos de su aplicación en nuestra vida cotidiana.
    Enseñemos a nuestras hijas y a nuestros hijos a disfrutar con el aprendizaje, con el descubrimiento, con la maravillosa sensación de ser cada vez más autónomos.
    Intentemos que vayan a la escuela ilusionados, sin miedos y sin angustia, y permitamos que florezca su creatividad para que nosotros, también,como adultos nos beneficiemos de las infinitas posibilidades de crecer.


2 de diciembre de 2010

Orquídea Abundancia. Mereciendo.

Esta esencia nos ayuda a abrirnos al entorno con una nueva conciencia y a saber ver el amor del Universo en las cosas pequeñas. (Korte).

A veces, en nuestro proceso personal, nos sentimos bloqueados. Nos observamos, tomamos esencias, volvemos a observarnos, y seguimos con la sensación de que profundamente, algo nos paraliza.

Podemos llegar a intuir, a sentir, que en el fondo, somos nosotros mismos quienes nos boicoteamos. ¿Y por qué? ¿Qué hace que, por un lado deseemos crecer, avanzar, disfrutar de la vida, sonreir, reir a carcajadas, ilusionarnos y por otro nos cueste poner en marcha todos nuestros recursos para conseguirlo?

El merecimiento.

Creernos o no, merecedores de lo que nos sucede, de las sonrisas, del placer de las cosas pequeñas, de la suerte, de las coincidencias.

Creernos o no parte indivisible del Universo.

El permiso.

¿Cómo podemos estar exteriorizando todo esto? Desde un larch, me vendría rápidamente a la cabeza. Pero también desde un Oak, desde un Rock Water, desde un Centaury, desde un pine...

Esta orquídea nos ayuda a sentirnos parte de un todo que se confabula para que podamos realizar nuestros sueños, nos enseña que nos merecemos vivir. VIVIR.

Que nos merecemos vibrar.VIBRAR.

Nos conecta con el perdón. Con el perdón hacia nosotros mismos y disuelve el autocastigo inconsciente porque empezamos a aceptarnos tal y como somos.

Nos conecta con la gratitud. Pura, ensanchando nuestro corazón, incluyéndonos.

Empezamos a sentirnos merecedores.

Merecedores de que nos cuiden, nos quieran, nos mimen; de que compartan con nosotros una copa de vino o una confidencia.
Merecedores para intentar seguir nuestro camino, merecedores para atrevernos a decir que no... y que sí.

Merecedores para liarnos la manta a la cabeza y hacer lo que parecen locuras, desde la tripa.

Merecedores, merecedores para cambiar de opinión, de un momento a otro. Así, de 0 a 100 en 3 segundos.

Abundancia, todos y cada uno somos abundancia.

Porque sí. Porque lo somos.

Vivamos

19 de noviembre de 2010

... y de nuevo larch


Hay días, como hoy, que saboreo las esencias. Sus recovecos, sus misterios, sus sorpresas. Me vuelvo a sorprender con lo nuevo, o con lo viejo reconocido, con lo intuído.

Hay días, como hoy, en los que mi corazón da un salto en el pecho. Se expande. Se maravilla.

Algo se define, algo se descubre, algo, de repente, encaja en el puzzle y toma un sentido.

Hay días, como hoy, que son espejo. Y reflejo.

Entonces, en días como hoy, me cuesta ordenar mi cabeza vervenera. Quiero y me cuesta poner en palabras lo sentido.

Esta tarde, he visto en consulta a una chica, es su tercera cita. Comenzó en terapia por su timidez; Por sus miedos a enfrentarse al grupo. Ella se dedica a temas relacionados con el espectáculo, la creatividad, y frente al grupo se bloqueaba.
Ella no se sentía con la capacidad de hacerlo bien, con la capacidad para expresar lo que realmente quería expresar. Y procuraba hacerse pequeña y desaparecer.
Esa vez, entre otras flores, le di Larch y Mímulus.
En la siguiente cita me comentó que sentía menos miedo, se sentía más atrevida.
Y en esta última sesión, me comentó que seguía sintiendose menos capaz que otros, que se comparaba, y que le sorprendía cuando los demás le decían lo bien que lo había hecho.
Y entonces, me dijo, que cuando le alababan, ella interiormente sabía que lo había hecho bien, entonces, brotaba otra emoción, el miedo a la prepotencia, al orgullo.

Y aquí es donde mi cabeza empieza a dar vueltas, a subir y bajar, de lo externo a lo profundo, de lo visible a lo invisible, a los matices, a la intención positiva de mantenernos en un estado emocional que nos incomoda y que a la vez nos ayuda a no enfrentarnos a nuestra sombra, a lo que tememos, a mantener esos "defectos" que nos rechinan a buen recaudo.

En un principio nos parece incongruente y contradictorio.

Cuando estoy en Larch, ¿por qué prefiero mantenerme en este estado una y otra vez?
¿Tengo miedo al fracaso, a no alcanzar las expectativas que otros tienen puestas en mí? Creo que sí.
¿Tengo miedo al éxito, miedo a demostrar que sí puedo y por tanto, tener que seguir demostrando luego que sigo siendo capaz? Creo que sí.

¿Y más profundamente?
¿Cuando se me pone delante "la falsa modestia"?
¿Temo caer en la arrogancia? ¿En la prepotencia? ¿Admito que hay una parte de mí que se siente especial y diferente a los demás? Creo que también.

Y creo que este es el motivo por el cual, me aferro al no cambio, me aferro a creerme menos que los demás, porque tengo pánico a pasarme al otro lado lado y creerme más.

Y puedo observarme, ¿qué me pasa cuando estoy frente a alguien que me provoca rechazo por su actitud superior, prepotente? ¿Qué me rechina? ¿Qué refleja de mí y que no admito?
¿Qué cualidades admiro en los demás?
Creo que es interesante ponerme delante de lo que rechazo y de lo que admiro en los demás, porque me da información de lo que quiero desarrollar en mí y de lo que me esfuerzo en ocultar.

El equilibrio lo encuentro admitiendo y reconociendo mi parte de sombra. Esa que que siente satisfacción cuando me alaban, reconociendo como mía la prepotencia, el orgullo y la arrogancia.
Desde ahí, reconocer que todos y cada uno tenemos cualidades especiales para desarrollar.
Que todos y cada uno tenemos cosas que aportar al mundo.
Reconociéndome en el orgullo puedo trabajar desde la humildad. La sincera.
Disfrutar con cualquier cosa que haga.
Y expandirme, desplegar todos mis potenciales, avanzar y crecer.


11 de noviembre de 2010

amarse a una misma


AMARSE A UN MISMO, así, en mayúsculas, sin condiciones.
AMARSE A UNA MISMA. Incondicionalmente.
Cada minuto, cada segundo, cada momento de nuestra vida. Con nuestras luces y con nuestras sombras. Con los miedos, con las osadías. Con lo que a primera vista parecen errores, locuras, con todo.
Tan fácil y tan complicado.Con tantas trampas.
Amarse a uno mismo, para mi, es dar pasitos hacia la Libertad. Amarse a uno mismo es crear relaciones libres con todo lo que nos rodea. Sin apegos. Sin expectativas puestas en los demás. Es serenidad, es un "todo está bien".

AMARSE A UNA MISMA, es darnos permiso. Para hacer. Para no hacer.

Hay tantas florecillas que nos acompañan ¡¡

En realidad, todas las esencias nos acompañan desde ahí. Hacia la conexión con nuestro Ser, con eso que somos y que nos define, como únicos, como seres especiales.
Nos iluminan el camino hacia nuestro propio conocimiento, reconocimiento y hacia el Amor que todos guardamos en nuestro corazón.

Larch, no nos amamos incondicionalmente cuando nos comparamos con los demás, cuando no nos sentimos capaces de realizar todo aquello que nos sale del corazón. Cuando nos olvidamos de lo hermoso y engrandecemos lo feo.

Chicory, cuando necesitamos que nos amen para amarnos, cuando sentimos que nos falta algo para ser completos. Cuando damos para recibir porque sentimos vacío en el Alma.

Pine, cuando no nos sentimos merecedores de lo bello, de las cosas bonitas que nos regala la vida cada día.

Rock Water, cuando nos juzgamos. Cuando tenemos un juez implacable dentro de nosotros que nos avisa de lo que está bien y de lo que está mal.

Willow, Holly, cuando en nuestro corazón no hay espacio para el amor.

Centaury, Agrimony, cuando nos olvidamos de lo que realmente queremos nosotros. Cuando la palabra egoísmo nos aterra. Cuando tenemos miedo a que nos rechacen.

Star of bethelem, cuando necesitamos curar heridas del Alma.

Quiero ir andando hacia la LIBERTAD.
Pasito a Pasito.
Quiero amarme incondicionalmente.
Amarme a mí misma.
Sumar.
Acompañada del amor de los que a mi alrededor, me aman. Sumar.
Sumar.

2 de mayo de 2010

Strelitzia. Pájaro del paraíso

Me encanta esta flor. La intensidad de sus colores, la combinación cromática. Me llama la atención que tenga varias flores y que vayan saliendo poco a poco manteniendo su belleza durante semanas.
Como esencia floral, en palabras de su elaborador, Andreas Korte, esta flor nos ayuda a encontrar nuestra belleza interior y a ser conscientes de la relatividad de lo externo. Aprendemos a aceptarnos tal como somos.
Hay veces que me encuentro con personas con un gran desprecio hacia sí mismas, insatisfechas con su cuerpo, con su físico, con su imagen. Y que me dicen que qué más les da aceptarse tal y como son, si, en realidad, van a seguir siendo como son. Ni siquiera admiten la posibilidad de mirarse de otra forma. No admiten la posibilidad de una imagen tergiversada de su realidad, que sus defectos no lo son tanto, están anclados en una realidad que muchas sólo ellos ven.

Esta esencia nos ayuda a identificar y superar los sentimientos destructivos del desprecio hacia uno mismo.
Según el autor, la toma de esta esencia hace que irradiemos luz desde dentro, desde la transformación interna a una transformación externa a partir de la conciencia de la belleza propia y el amor por uno mismo. Reafirma nuestra energía mental, útil para personas que no asumen la responsabilidad de una decisión, que no creen en sí mismas, que dudan de todo o no tienen valor.

Compañera de viaje de Crab Apple y Larch, añade un matiz, quizás más espiritual, más de conexión con lo que es uno mismo y el amor necesario para seguir avanzando irradiando esa luz que hay en cada uno de nosotros.

18 de marzo de 2010

Larch, en la base de muchos malestares




Observamos el estado emocional Larch, en alguien que no se cree capaz de hacer algo bien, cuando el concepto de sí mismo es bajo. Normalmente los demás le consideran más capaz de lo que él mismo se ve. Valora positivamente los logros y las virtudes de los demás y no los suyos y generalmente, tienden a supravalorar sus errores y a infravalorar sus potencialidades. Es la flor que equilibra el concepto que tenemos de nosotros mismos. Es una esencia para aumentar nuestra autoestima y nos ayuda a querernos tal y como somos.

Lo que nos puede confundir muchas veces, es que en el estado Larch también hay miedo, miedo a fracasar, a equivocarse, a cometer errores , miedo a no ser capaz de llevar a cabo bien una determinada tarea.

Cada vez más, en mi trabajo cotidiano, observo que esta esencia suele aparecer por debajo de otros estados más visibles.

¿Qué hay debajo, por ejemplo, del miedo a hablar en público? Podemos limitarnos a darle a una persona Mímulus para afrontar ese miedo y no ahondar en qué es lo que puede haber debajo de ese miedo.

Porque si una persona tiene miedo a hablar delante de un número determinado de personas porque piensa que lo va a hacer mal, que no sabe expresarse, que lo van a juzgar negativamente, que va a cometer errores, etc, ¿No hay un estado Larch por debajo? ¿No se está juzgando negativamente ella misma?

Lo mismo podemos decir en otros estados emocionales.

Desde la perspectiva de la PNL , al trabajar en la identificación de aquellas creencias que nos limitan, aquellas creencias desde las que actuamos, pensamos y sentimos, observo que, al margen de la conducta más visible, existe habitualmente una tendencia a no querernos, a no valorarnos justamente, a pensar que no somos capaces y nos comparamos continuamente con los otros, no saliendo muy bien parados de esa comparación.

Por ejemplo, una persona en estado centaury, a quien le cuesta decir que no, que es incapaz de poner límites a los otros. ¿Cúal sería en este caso su "creencia limitante"? Podría ser la siguiente: "No digo que no porque tengo miedo a que me rechacen".
¿Qué podemos observar debajo de esta creencia? ¿Por qué una persona piensa que le pueden rechazar? ¿Podemos decir que esa persona goza de una alta autoestima? ¿Que se quiere tal y como es?

Yo creo que no.

Si tuviese una buena autoestima, si se quisiera más, no renunciaría a lo que es en esencia para ser aceptado o no ser rechazado. No necesitaría ser amado por otro para amarse a sí mismo.

Y así podríamos seguir con otros muchos estados emocionales, chicory, rock water, etc.

Creo que no podemos perder de vista la importancia de Larch a la hora de acompañar a alguien en su proceso de crecimiento y estar muy atentos como terapeutas a esas creencias que subyacen debajo de conductas, pensamientos y emociones más evidentes.

14 de marzo de 2010

Rock rose para el bloqueo emocional



Muchas veces no somos conscientes de cómo las emociones y creencias limitantes nos bloquean a la hora de conseguir nuestros objetivos.

Tenemos tan interiorizado que no somos capaces de realizar o alcanzar una meta, que nos desmoralizamos, nos convencemos de que no podemos o ni siquiera lo intentamos por el mero hecho de creer que vamos a fracasar antes de intentarlo.

A veces, no nos damos cuenta de qué es lo que nos bloquea, habitualmente podemos reconocer nuestras carencias físicas, sobredimensionarlas, quedarnos en las limitaciones y nosotros mismos boicotearnos.

Cuando J.P vino a consulta, llevaba un año preparándose físicamente para unas oposiciones.

En las anteriores, había pasado todas las pruebas sin ningún problema excepto la prueba de natación. Y para esta, llevaba un año con un entrenador personal, había mejorado su estilo, se había propuesto un duro entrenamiento, y sin embargo, no conseguía bajar ni un segundo del tiempo con el que había empezado. Además, para la oposición actual, habían bajado el mínimo para poder pasar, en 1 minuto y 25 segundos.
J.P., durante este último año, no bajaba de 1,30.

Me comenta que está desmoralizado, que cree que no es capaz de mejorar el tiempo ni pasar la prueba. Durante un año de duro entrenamiento está convencido de que no puede alcanzar su objetivo y que le han hablado de las flores y quiere intentarlo.

Probamos con las siguientes esencias:
  • Crab Apple: Cree que su baja estatura le limita físicamente para bajar el tiempo.
  • Larch: Estar durante el último año esforzándose sin conseguir mejorar el resultado, le ha convencido de que no está capacitado para hacer la prueba.
  • Mímulus: Cuando está delante de la piscina, siente miedo.
  • Rock Rose: Cuando está nadando se bloquea, tiene pánico a hacerlo mal.
  • Gentian: si está nadando y cree que ha bajado el ritmo, se desmoraliza, y piensa que es un obstáculo demasiado grande para él. En ese momento, su velocidad disminuye y es cada vez menor hasta que termina.
  • Star Of Bethelem: Para él, la relación con el agua y con la realización de la prueba se ha convertido en algo traumático.
  • Turmalina Negra: Es una esencia que aporta seguridad, aumenta la capacidad para enfrentarse a las propias emociones y ayuda potenciar la destreza, autodisciplina y el enfoque de los objetivos.
  • Cuarzo Rosa: Añado esta esencia a la fórmula porque trabaja directamente sobre la autoestima, el amor propio y favorece la disposición mental a sustituir los pensamientos negativos por los positivos.
A los días me comenta que, lo que está notando es que empieza a creerse que igual es capaz de superar la prueba, o por lo menos, de mejorar su tiempo, que va a la piscina más relajado y que está animado, se siente menos bloqueado, "más ligero" y que en los entrenamientos se siente mejor y que no se desmoraliza tanto durante el nado.

La siguiente semana quedamos para aplicar una técnica de anclajes de PNL , que consistió en asociarle a una experiencia anterior en la que él se había sentido capaz, potente física y emocionalmente, en la que había sentido que se había superado y la anclamos a la situación que le generaba el bloqueo y donde no conectaba con esa sensación de poder. Durante 5 días y hasta el momento de la prueba, estuvo activando el ancla que eligió.
Finalmente, el día de la prueba, me comenta que estaba un poco nervioso, con miedo, pero con un miedo asumible y controlable. Durante la prueba se sintió capaz de realizarla con éxito. Cuenta que, en vez de desmoralizarse hacia la mitad del recorrido, se fue sintiendo cada vez con más fuerza y que, si habitualmente en la última vuelta bajaba su ritmo, en este caso, sintió que era capaz de dar aún más.
Su sorpresa cuando le dieron los tiempos. Había bajado increíblemente 9 segundos en relación a sus tiempos anteriores.


Muchas veces, no sé explicar los motivos por los cuales he puesto una determinada flor en el preparado. Cuando siento o intuyo que una persona está en un estado emocional, prefiero incluirla aunque en ese momento no sepa por qué.
Puede que después, elaborando el caso, ponga en palabras lo que intuía o simplemente lo deje así.

En este caso, tenía claro que físicamente era capaz de conseguirlo y que estaba emocionalmente bloqueado, por miedo, por sentirse incapaz de hacerlo con éxito, por todas las veces que "había fracasado" y porque para él, esta prueba se había convertido en algo traumático por la cantidad de veces que lo había intentado y no lo había conseguido.

Personas de su entorno le decían que lo que le sucedía era emocional,mental, y aunque él lo tenía claro "teóricamente", no sabía cómo cambiar el chip e integrarlo como algo posible.

Las esencias florales actúan allí dónde nosotros conscientemente no llegamos. Cuando nos cuesta pasar de la teoría a la práctica. Cuando sentimos que hay algo que nos bloquea y que no sabemos muy bien qué es. Actúan en la profundidad del ser, equilibran patrones emocionales y por lo tanto modifican nuestras creencias, tan arraigadas en nosotros y eso se refleja en nuestas conductas y en nuestra capacidad de alcanzar los objetivos que nos proponemos.

10 de marzo de 2010

Honeysuckle para una niña de 4 años



Cuando pensamos en la esencia de Honeysuckle, lo primero que nos viene a la cabeza es el sentimiento de añoranza por los tiempos pasados, melancolía por aquellos momentos que siempre parece que fueron mejores que el presente.
Nos imaginamos a alguien que se ha quedado anclado en un determinado momento de su vida donde, por ejemplo, vivía su pareja, que recuerda con nostalgia cuando todos sus hijos vivían en el hogar familiar o que, añora con nostalgia proyectos que nunca llevó a cabo.
Personas melancólicas, que repiten continuamente que "cualquier tiempo pasado fue mejor...".
Este estado emocional les impide vivir y disfrutar del presente, de las pequeñas cosas de su vida cotidiana.Les impide disfrutar de las relaciones personales, hacer planes para el futuro y se dejan mecer por la tristeza porque esa "época dorada" no va a volver y nada de lo que les sucede puede igualarla.
Podemos pensar también en personas a las que se les ha diagnosticado una enfermedad que ha cambiado su vida y que recuerdan continuamente cómo estaban cuando tenían salud.
Sin embargo, ¿qué sucede cuándo observamos ese estado emocional en una niña de 4 años?
¿Qué experiencias vitales y qué "tiempos pasados" puede estar añorando?
La madre de Lucía acude a consulta muy preocupada y sin saber qué hacer con su hija de 4 años.Tiene otra pequeña de dos años y medio. Comenta que desde que nació la segunda, Lucía tiene muchos celos de su hermana, que está rabiosa, que ha empezado a tener muchas rabietas y que ya no es la niña alegra que era.
Y lo que más le preocupa es que empezó a pedirles que jugasen a que ella era un bebé y empezó a comportarse como tal. Y lo que comenzó como un juego, se ha convertido en una obsesión para la pequeña y se pasa así todo el día. La madre me cuenta que la niña está continuamente recordando el pasado, cuando ella era un bebé y su hermana no estaba. Se mete a dormir en la cuna, gatea en vez de andar,pide chupete y pecho, habla como un bebé, y demanda que sus padres la traten como tal.
Ha vuelto a no controlar sus esfínteres, tanto en casa como en el colegio y cuando eso sucede, se siente mal, culpable, sucia y se avergüenza de ello.
Con su madre, además, tiene una actitud de servilismo, hace cosas continuamente para contentarle y para recibir su aprobación.
Si su madre le pregunta cómo está, Lucía sonríe y le dice que está bien, que no le pasa nada.

Así que, en una primera sesión le hice un preparado floral con las siguientes esencias:
  • Holly, por los celos hacía su hermana pequeña
  • Honeysuckle, porque está anclada en el pasado, cuando era bebé, no estaba su hermana y ella recibía unas atenciones que ahora siente que no recibe.
  • Crab apple, por su reacción cuando no controla los esfínteres, pasa vergüenza y se siente sucia.
  • Agrimony, por la actitud de "todo está bien" ante su madre.
  • Walnut, por los cambios que ha habido en su vida, escolarización, nueva hermana...
  • Centaury, por su actitud de servilismo para contentar y recibir la aprobación de su madre.
  • Pine, por la culpa cuando hace algo mal, se enfada, y por la rabia contra su hermana porque le quiere mucho.
  • Mímulus, por su timidez con la gente.
En una segunda sesión, a los 15 días,la madre me cuenta que están muy contentos,que Lucía dejó "automáticamente de aferrarse al pasado". Que está muy alegre, que controla los esfínteres, aunque en el colegio aún le pide a la profesora ir al baño porque no se ve capaz de hacerlo sola.
Esta vez, le mantengo holly, honeysuckle, walnut, crab apple,mímulus y centaury y le añado larch para aumentar su autoconfianza.

Pasado un mes, la madre me indica telefónicamente que Lucía está de maravilla, que se ha resuelto el problema por el que acudieron y que "vuelve a ser la niña alegre de antes".

Creo que en este caso, añadir Honeysuckle fue fundamental para mejorar y resolver el problema que presentaba Lucía.
Ante una nueva situación, ella gestionó sus emociones de la mejor manera que sabía y extrañaba la época en la que recibía atenciones por ser bebé y eso no le permitía disfrutar de las atenciones que tenía por parte de sus padres en el presente.

Así que, podemos concluir que Honeysuckle es una esencia que no sólo puede aparecer en los adultos sino que podemos tenerla en cuenta cuando trabajamos con niños que echan de menos "tiempos mejores".