Bienvenida o bienvenido a mi blog.

Mi deseo es crear un espacio donde poder transmitir mi amor por las esencias florales, base de mi trabajo en terapia y compartir algo que en realidad se ha convertido en mi forma de ver y sentir la vida.

Quiero compartir mis experiencias, conclusiones y reflexiones del día a día.
Me encantaría que si te apetece, aportes todo aquello que te parezca interesante, que debatas, que preguntes, que cuestiones, que juntos podamos seguir creando un espacio vivo, que las esencias florales y el legado que el Dr. Bach nos regaló, siga expandiéndose y cada vez llegue a más personas. Que cada vez seamos más quienes nos beneficiemos de la magia de las flores, que vayamos más allá de la simple toma de remedios florales y seamos capaces de comprender e integrar en nosotros que somos energía, que somos parte de la naturaleza, que sencillamente SOMOS, SOMOS, SOMOS.

Que en nosotros está la magia del cambio. Que somos los únicos responsables de lo que nos da la vida. Que tenemos poder. Que tenemos los recursos necesarios para conectar con nosotros mismos.

Podemos crear, podemos compartir, podemos sentir, podemos amar.
Podemos quedarnos donde estamos y hacerlo conscientemente.
Podemos decidir no hacer nada. Podemos decidir no decidir.

También podemos volar

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23 de enero de 2013

Estrés post- parto


Marta acude a consulta muy alterada emocionalmente. Hace 4 meses tuvo a su hijo, Pablo, y físicamente está muy nerviosa, habla muy rápido y muy enfadada, crispada. Me cuenta que lleva muy mal la crianza, está enfadada con el mundo y dice que se pasa mucho, sobretodo con su pareja a quien ataca consciente de que le está haciendo mucho daño. A lo largo de la sesión me va comentando que, tuvo un buen embarazo y que fue al parto sin mucho miedo. Sin embargo, durante el mismo, entró en estado de pánico, pasó muchísimo miedo y pensó incluso que podía morirse. Cuando le colocaron a su bebé sobre su pecho, dice que no sintió nada de lo que le habían dicho que iba a sentir, estaba agotada física y emocionalmente. A partir de ahí, la vuelta a casa, fue un caos, y dentro de ella hay muchas emociones encontradas, de amor-odio que hace que se sienta culpable. Sensación de no ser capaz de hacerlo bien como madre, enfado con su pareja, con la vida, con su hijo.
Por otro lado, está desbordada por la preocupación por su hijo, tiene miedo a que le suceda algo, y a la vez miedo a no saber qué hacer.
Dice que siente que la maternidad le queda grande, que si lo llega a saber no hubiera tenido hijos y se siente muy angustiada.
Como devolución, le explico que el parto ella lo ha vivido como un trauma que no ha empezado a elaborar y que toda la distorsión y todas las emociones que tiene como una olla a presión son consecuencia de esa situación de shock.
Le preparo una fórmula con las siguientes flores:
STAR OF BETHELEM, para el trauma y el shock que supuso el parto para ella. Para restaurarla emocionalmente.
SWEET CHESTNUT, para reducir la enorme angustia que toda esta situación le genera.
WALNUT, para el cambio que supone la maternidad, tanto a nivel corporal como físico, mental, cambio en la reorganización familiar, etc.
RED CHESTNUT, para el exceso de preocupación que siente por su hijo.
ELM, por el estrés, por el desbordamiento a todos los niveles que hace, entre otras cosas que crea que no es capaz de hacerlo bien como madre. Esta sensación está distorsionada, ella durante el embarazo no pensaba que no iba a ser capaz.
CHICORY, Sobretodo observo esta actitud con su pareja, a la que continuamente le achaca que no hace nada, y lo que hace lo hace mal. Siente que ella está dándolo todo y no recibe apoyo por su parte. También hay una parte inconsciente de chicory con su hijo, con un fuerte sentimiento de estar dando mucho y el niño no responde a sus expectativas.
HOLLY, está rabiosa, con mucha ira, está físicamente acalorada y se la añado a la fórmula porque ahora mismo no es capaz de ver y sentir el amor que siente por su hijo porque está enfadada.
PINE, todas estas emociones encontradas de amor- odio, de incapacidad de dar amor, de enfadarse con su hijo, hace que se sienta culpable.
 
Quedamos en vernos en 15 días para ver si el nivel de estrés, angustia y shock se han reducido, pero me llama a los 5 días para decirme que el cambio ha sido increible, se siente otra, mucho más aliviada, más tranquila y confiada. Su actitud con su pareja ha mejorado muchísimo y acepta la experiencia del parto.
 
 
 

2 de diciembre de 2010

Orquídea Abundancia. Mereciendo.

Esta esencia nos ayuda a abrirnos al entorno con una nueva conciencia y a saber ver el amor del Universo en las cosas pequeñas. (Korte).

A veces, en nuestro proceso personal, nos sentimos bloqueados. Nos observamos, tomamos esencias, volvemos a observarnos, y seguimos con la sensación de que profundamente, algo nos paraliza.

Podemos llegar a intuir, a sentir, que en el fondo, somos nosotros mismos quienes nos boicoteamos. ¿Y por qué? ¿Qué hace que, por un lado deseemos crecer, avanzar, disfrutar de la vida, sonreir, reir a carcajadas, ilusionarnos y por otro nos cueste poner en marcha todos nuestros recursos para conseguirlo?

El merecimiento.

Creernos o no, merecedores de lo que nos sucede, de las sonrisas, del placer de las cosas pequeñas, de la suerte, de las coincidencias.

Creernos o no parte indivisible del Universo.

El permiso.

¿Cómo podemos estar exteriorizando todo esto? Desde un larch, me vendría rápidamente a la cabeza. Pero también desde un Oak, desde un Rock Water, desde un Centaury, desde un pine...

Esta orquídea nos ayuda a sentirnos parte de un todo que se confabula para que podamos realizar nuestros sueños, nos enseña que nos merecemos vivir. VIVIR.

Que nos merecemos vibrar.VIBRAR.

Nos conecta con el perdón. Con el perdón hacia nosotros mismos y disuelve el autocastigo inconsciente porque empezamos a aceptarnos tal y como somos.

Nos conecta con la gratitud. Pura, ensanchando nuestro corazón, incluyéndonos.

Empezamos a sentirnos merecedores.

Merecedores de que nos cuiden, nos quieran, nos mimen; de que compartan con nosotros una copa de vino o una confidencia.
Merecedores para intentar seguir nuestro camino, merecedores para atrevernos a decir que no... y que sí.

Merecedores para liarnos la manta a la cabeza y hacer lo que parecen locuras, desde la tripa.

Merecedores, merecedores para cambiar de opinión, de un momento a otro. Así, de 0 a 100 en 3 segundos.

Abundancia, todos y cada uno somos abundancia.

Porque sí. Porque lo somos.

Vivamos

11 de noviembre de 2010

amarse a una misma


AMARSE A UN MISMO, así, en mayúsculas, sin condiciones.
AMARSE A UNA MISMA. Incondicionalmente.
Cada minuto, cada segundo, cada momento de nuestra vida. Con nuestras luces y con nuestras sombras. Con los miedos, con las osadías. Con lo que a primera vista parecen errores, locuras, con todo.
Tan fácil y tan complicado.Con tantas trampas.
Amarse a uno mismo, para mi, es dar pasitos hacia la Libertad. Amarse a uno mismo es crear relaciones libres con todo lo que nos rodea. Sin apegos. Sin expectativas puestas en los demás. Es serenidad, es un "todo está bien".

AMARSE A UNA MISMA, es darnos permiso. Para hacer. Para no hacer.

Hay tantas florecillas que nos acompañan ¡¡

En realidad, todas las esencias nos acompañan desde ahí. Hacia la conexión con nuestro Ser, con eso que somos y que nos define, como únicos, como seres especiales.
Nos iluminan el camino hacia nuestro propio conocimiento, reconocimiento y hacia el Amor que todos guardamos en nuestro corazón.

Larch, no nos amamos incondicionalmente cuando nos comparamos con los demás, cuando no nos sentimos capaces de realizar todo aquello que nos sale del corazón. Cuando nos olvidamos de lo hermoso y engrandecemos lo feo.

Chicory, cuando necesitamos que nos amen para amarnos, cuando sentimos que nos falta algo para ser completos. Cuando damos para recibir porque sentimos vacío en el Alma.

Pine, cuando no nos sentimos merecedores de lo bello, de las cosas bonitas que nos regala la vida cada día.

Rock Water, cuando nos juzgamos. Cuando tenemos un juez implacable dentro de nosotros que nos avisa de lo que está bien y de lo que está mal.

Willow, Holly, cuando en nuestro corazón no hay espacio para el amor.

Centaury, Agrimony, cuando nos olvidamos de lo que realmente queremos nosotros. Cuando la palabra egoísmo nos aterra. Cuando tenemos miedo a que nos rechacen.

Star of bethelem, cuando necesitamos curar heridas del Alma.

Quiero ir andando hacia la LIBERTAD.
Pasito a Pasito.
Quiero amarme incondicionalmente.
Amarme a mí misma.
Sumar.
Acompañada del amor de los que a mi alrededor, me aman. Sumar.
Sumar.

9 de junio de 2010

Tomando decisiones. Responsabilizándome


La vida me pone continuamente frente a decisiones que necesito tomar, unas banales, otras duras y con consecuencias que preveo negativas y me asustan.

Ante esto, son muchas las emociones que surgen en mí.

El miedo al cambio. Por muchas ganas que tenga de cambiar una situación dolorosa, otra parte de mí se resiste al cambio, me parece más sencillo lo que conozco que la puerta que se abre hacia algo que desconozco. Miedo a las consecuencias de mi decisión. Walnut me ayuda a aceptar ese paso, a relativizar lo que pueda venir.

A veces dudo entre dos opciones. Me gustaría tener una bola de cristal para ver mi futuro y saber de antemano qué hacer sin equivocarme. Puedo valorar los pros y los contras, una y otra vez. Me voy alejando de mi corazón y de mi tripa y decido desde la cabeza, lo que está bien o está mal, lo bueno o lo malo. La renuncia. La pérdida de la opción rechazada. Y puedo optar y no disfrutar de lo elegido porque estoy pensando en lo perdido. Scleranthus me permite estar en el aquí y ahora. Me ayuda a elegir. Elegir avanzando, con seguridad, desde las tripas. ¿qué es lo que quiero realmente yo? Yo.

Ni las personas a las que quiero, ni mi entorno cercano. Yo.
Asumiendo mis éxitos y mis fracasos. Admitiendo mis errores y mi derecho a errar. A reconocer e integrar que no hay opciones ni buenas ni malas, sino decisiones que van dibujando mi camino de vida.

A veces también, me pesa la culpa. El dolor que otros pueden sufrir con mis decisiones. Me pesa el egoísmo. Confundo los límites de mi responsabilidad y la de los demás. Pine me acompaña. A asumir lo que es mío y lo que es del otro. A sentir que no estoy aquí para cubrir las expectativas de nadie y que nadie está para cubrir las mías. A perdonarme. A diluir lealtades, compromisos y deberes.

Tengo un compromiso conmigo misma. Ser yo. Escucharme. Creerme. Quererme. Sentirme.

Un compromiso: El QUIERO.

Un compromiso: Vivir la vida que tengo. Vivir. Vivirla.

A veces se me hace más difícil. Muchas me vuelvo a olvidar de mí.

Con las esencias vuelvo tomar consciencia cuando me pierdo a mí misma.

Procuro perdonarme. A veces lo consigo, otras me cuesta.

Procuro disfrutar en el camino. De los encuentros y de los desencuentros. De los adioses, de las bienvenidas.

De las estrellas fugaces y de las que dejan su estela más tiempo en mi retina.

De los minutos y de las horas, de la luz y de las sombras.

De los espejos, con sus reflejos bonitos y con los feos.

De los delfines y de los afines.

Adquiero un compromiso conmigo misma: Vibrar con la vida.

3 de mayo de 2010

Hornbeam... y se me fue el día


Hay días, como hoy, en el que se pasan las horas, perezosas, y perezosa. En los que pocas cosas llaman mi atención lo suficiente como para activar mi cabeza y mi cuerpo.

Para cuando ponemos nuestro despertador media hora antes para remolonear en la cama por la mañana, bonita sonrisa hornbeam, el placer y el permiso para hacerlo.

Hornbeam, para cuando nos arrastramos por el día, de la abulia hornbeam al sentido del deber rock water, de la culpa Pine a arrebatos fugaces de Vervain.

Quizás el permiso, el propio, el que vale, el que cuenta, al margen del día, nublado o luminoso, al margen de las obligaciones, el permiso de no juzgarnos por estar y no estar, o medio estar en lo cotidiano.

En momentos como este, llega la noche y me digo .... se me fue el día...

Mañana vendrá otro, o eso supongo, y puede que me levante de nuevo vervenera, pine, triste o sonriente. Ya veremos.

Permiso,permiso.

15 de abril de 2010

Pine, ¿Responsabilidad o autocastigo?

Creo que hay dos tipos de culpa. La culpa sana, aquella en la que admitimos la responsabilidad de nuestros actos,con la que crecemos, con la que aprendemos de nuestros errores y la que nos acerca al dolor del otro.

Y la culpa demoledora, la del autocastigo, la que nos mantiene en la Ignorancia, ignorancia entendida desde el no querer ver o tomar consciencia de la verdad que tenemos delante de nosotros.

Recordemos que Pine, pertenece al Grupo del Abatimiento o Deseperación. Según Bach, la enfermedad primaria relacionada con este grupo es la Ignorancia y la virtud a desarrollar es la Experiencia y la Flexibilidad.

Mantenernos en esta culpa nos ayuda a no ver la verdad que se esconde debajo, miedos, resentimientos, ira.

Desde la culpa imploramos el perdón de los otros.

La culpa viene alimentada de creencias y verdades ancladas en nuestro inconsciente y aunque a lo largo de nuestra vida esas evidencias cambien y/o se tranformen, nos cuesta , nos resistimos a soltar aquellos pensamientos, actitudes y formas de actuar que creemos que nos definen.

Mantenernos en la culpa justifica nuestro miedo al cambio, nuestro miedo a enfrentarnos a lo que somos.
La excusa perfecta para no permitirnos, para no responsabilizarnos, para evitar lo que nos aterra.
Preferimos sentirnos culpables a reconocernos en el odio y en el rencor.
Desde Pine, contraemos deudas con el otro difíciles de saldar y de forma inconsciente nos atamos, cortamos nuestra propia libertad.
Liberarnos de la culpa es liberarnos a nosotros mismos y empezamos a ser verdaderamente conscientes de dónde acaba la responsabilidad del otro y dónde comienza la nuestra, empezamos a romper los lazos invisibles que nos atan y que utilizamos como excusas para no reconocernos en lo que somos.


10 de marzo de 2010

Honeysuckle para una niña de 4 años



Cuando pensamos en la esencia de Honeysuckle, lo primero que nos viene a la cabeza es el sentimiento de añoranza por los tiempos pasados, melancolía por aquellos momentos que siempre parece que fueron mejores que el presente.
Nos imaginamos a alguien que se ha quedado anclado en un determinado momento de su vida donde, por ejemplo, vivía su pareja, que recuerda con nostalgia cuando todos sus hijos vivían en el hogar familiar o que, añora con nostalgia proyectos que nunca llevó a cabo.
Personas melancólicas, que repiten continuamente que "cualquier tiempo pasado fue mejor...".
Este estado emocional les impide vivir y disfrutar del presente, de las pequeñas cosas de su vida cotidiana.Les impide disfrutar de las relaciones personales, hacer planes para el futuro y se dejan mecer por la tristeza porque esa "época dorada" no va a volver y nada de lo que les sucede puede igualarla.
Podemos pensar también en personas a las que se les ha diagnosticado una enfermedad que ha cambiado su vida y que recuerdan continuamente cómo estaban cuando tenían salud.
Sin embargo, ¿qué sucede cuándo observamos ese estado emocional en una niña de 4 años?
¿Qué experiencias vitales y qué "tiempos pasados" puede estar añorando?
La madre de Lucía acude a consulta muy preocupada y sin saber qué hacer con su hija de 4 años.Tiene otra pequeña de dos años y medio. Comenta que desde que nació la segunda, Lucía tiene muchos celos de su hermana, que está rabiosa, que ha empezado a tener muchas rabietas y que ya no es la niña alegra que era.
Y lo que más le preocupa es que empezó a pedirles que jugasen a que ella era un bebé y empezó a comportarse como tal. Y lo que comenzó como un juego, se ha convertido en una obsesión para la pequeña y se pasa así todo el día. La madre me cuenta que la niña está continuamente recordando el pasado, cuando ella era un bebé y su hermana no estaba. Se mete a dormir en la cuna, gatea en vez de andar,pide chupete y pecho, habla como un bebé, y demanda que sus padres la traten como tal.
Ha vuelto a no controlar sus esfínteres, tanto en casa como en el colegio y cuando eso sucede, se siente mal, culpable, sucia y se avergüenza de ello.
Con su madre, además, tiene una actitud de servilismo, hace cosas continuamente para contentarle y para recibir su aprobación.
Si su madre le pregunta cómo está, Lucía sonríe y le dice que está bien, que no le pasa nada.

Así que, en una primera sesión le hice un preparado floral con las siguientes esencias:
  • Holly, por los celos hacía su hermana pequeña
  • Honeysuckle, porque está anclada en el pasado, cuando era bebé, no estaba su hermana y ella recibía unas atenciones que ahora siente que no recibe.
  • Crab apple, por su reacción cuando no controla los esfínteres, pasa vergüenza y se siente sucia.
  • Agrimony, por la actitud de "todo está bien" ante su madre.
  • Walnut, por los cambios que ha habido en su vida, escolarización, nueva hermana...
  • Centaury, por su actitud de servilismo para contentar y recibir la aprobación de su madre.
  • Pine, por la culpa cuando hace algo mal, se enfada, y por la rabia contra su hermana porque le quiere mucho.
  • Mímulus, por su timidez con la gente.
En una segunda sesión, a los 15 días,la madre me cuenta que están muy contentos,que Lucía dejó "automáticamente de aferrarse al pasado". Que está muy alegre, que controla los esfínteres, aunque en el colegio aún le pide a la profesora ir al baño porque no se ve capaz de hacerlo sola.
Esta vez, le mantengo holly, honeysuckle, walnut, crab apple,mímulus y centaury y le añado larch para aumentar su autoconfianza.

Pasado un mes, la madre me indica telefónicamente que Lucía está de maravilla, que se ha resuelto el problema por el que acudieron y que "vuelve a ser la niña alegre de antes".

Creo que en este caso, añadir Honeysuckle fue fundamental para mejorar y resolver el problema que presentaba Lucía.
Ante una nueva situación, ella gestionó sus emociones de la mejor manera que sabía y extrañaba la época en la que recibía atenciones por ser bebé y eso no le permitía disfrutar de las atenciones que tenía por parte de sus padres en el presente.

Así que, podemos concluir que Honeysuckle es una esencia que no sólo puede aparecer en los adultos sino que podemos tenerla en cuenta cuando trabajamos con niños que echan de menos "tiempos mejores".